La Obesidad y la salud emocional del paciente

Por: Héctor Bernal
2017-01-31

Si tenemos un familiar que padece de obesidad, muchas veces nos es sumamente difícil ponernos en su lugar y comprender la situación objetivamente. La obesidad es una enfermedad crónica que se va desarrollando durante años, por lo que muchos de los cambios a nivel físico y psicológico no responden solamente a la falta de interés de la persona en un momento dado, sino que se van gestando incluso mucho antes de manifestarse.

 

Antes de llegar a la obesidad mórbida, el paciente recorrió un largo camino en el que seguramente pasó por distintos estadios. Desde que aparecen los primeros kilos de sobrepeso, la persona puede comenzar a sentirse excluida por no responder a esos modelos sociales que tanto atormentan a gran parte de la sociedad.

Es normal que empiece a manifestar su descontento con la imagen corporal incluso antes de padecer un gran sobrepeso. El papel que la familia asuma ante estos primeros signos es muy importante. En ocasiones la persona es subestimada e ignorada por sus familiares. El sentir que “nadie me entiende”, “no puedo confiar ni en mi familia”, “estoy solo”, son pensamientos que no sólo contribuyen al aislamiento, sino que también repercuten en la autoestima.

El rechazo hacia los otros lo llevará a tomar actitudes hostiles, llegando incluso a la agresión verbal o física. Es importante recalcar que el paciente con exceso de peso no está molesto con los otros porque él es gordo, sino que se siente impotente ante su situación y que los demás no lo acompañan en un momento muy duro para él.

Es común que ese sentimiento de inferioridad convierta al persona con exceso de peso  en una persona difícil. Los familiares muchas veces se sienten desconcertados, porque los problemas de relación más graves se dan con sus personas más allegadas. La frustración, la impotencia y la desesperación son canalizadas a través del maltrato hacia sí mismo y hacia los demás.

Ser tolerantes y no culpar es una de las mejores actitudes que podemos tomar ante esta situación conflictiva. Estos problemas disminuyen cuando la persona comienza a reconciliarse con su propio cuerpo y a recuperar su salud. Por eso, cuando el paciente ha tomado la decisión de recurrir a un programa integral de control de peso,  acompañar al ser querido antes y después de este proceso ayudará a que pueda mantener su voluntad y continuar en el camino hacia su peso ideal.




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